Las líneas rectas e infinitas de inspiración japonesa llevan ya un tiempo acercándose a la decoración occidental. El equilibrio de la naturaleza es la esencia sobre la que se construyen ambientes en perfecta armonía con los sentidos. La distribución del espacio, la amplitud y la sencillez son los aspectos que definen cada detalle. a distribución de los objetos y accesorios obedece a trazos heredados del arte, la naturaleza y la religión. Sosiego y reflexión son transmitidos por los elementos decorativos que componen los hogares japoneses, donde cada estancia tiene reservada una significación.
Los muebles que elijamos para nuestro dormitorio oriental deben llevar impreso un diseño basado en la formas puras. El fin que perseguimos es huir de las curvas y los barroquismos. Todo debe invitar al orden por fuera y por dentro.
De todas las ubicaciones del hogar, sin duda alguna, la más íntima es el dormitorio: un lugar de meditación y encuentro con uno mismo que reservamos para nuestros pensamientos y nuestro descanso. La cama es un mueble indispensable para los occidentales mientras que, dentro del contexto japonés, pasa a ser un elemento secundario y totalmente funcional.
Organizar tus enseres dentro del dormitorio es una tarea que ha recaído tradicionalmente en las cómodas. Las cajoneras orientales destacan por su sencillez. Están inspiradas en la vivacidad de la Tierra, en los bosques que la pueblan; por eso la madera más pura es la materia prima por excelencia.
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