Rincones de lectura (III)
Ilumínalo
Leer sin la luz apropiada, además de ser incómodo, puede perjudicar a la larga tu visión, así que deberás prestar especial atención a este aspecto. La luz puede ser directa o indirecta. Si optas por lo primero la potencia deberá ser menor, entre 60 y 70 vatios; si te inclinas por la segunda opción, habrás de incrementarla aproximadamente hasta los 100 ó 150 vatios.
La opción más popular consiste en situar una lámpara de pie junto al sillón de lectura. Ésta puede tener un foco apuntando directamente a la lectura o, por el contrario, dirigir su haz de luz hacia el techo para que éste lo refleje, logrando una mayor iluminación general de la estancia y eliminando la posibilidad de tener reflejos incómodos en los libros.

También has de cuidar la elección de los colores que vayas a emplear. Evita los tonos estridentes que dificulten la concentración y el relax; los cálidos e intensos no son los más adecuados, aunque un amarillo pálido sí puede ser de gran ayuda. Combinaciones más relajadas con gamas frías, marrones, grises y blancos son, en principio, las más acertadas y sencillas de aplicar.